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rabietas y limites

Rabietas y Límites

Plantéese si le son familiares los siguientes Síntomas:

  • ¿Por qué parece que mi hijo no me escucha cuando le pido que haga algo?
  • ¿Por qué parece que siempre tiene que hacer lo opuesto a lo que se le pide?
  • ¿Por qué siempre acabo gritándole para que haga las cosas?
  • ¿Cuáles son los limites que debo marcarle y como hacer para que los cumpla?

Ser padres puede llegar a convertirse en una tarea que nos parezca insoportable cuando nuestro hijo parece no obedecer, llevarnos la contraria, entrar en rabieta…

Esto puede mejorar sustancialmente si aprendemos a establecer unos límites saludables, la convivencia de la familia mejorará.

Cuanto antes aprendamos a aplicar con nuestros hijos unas pautas sencillas pero constantes, mejor vamos a prevenir conductas indeseadas y conseguir que la familia se sienta más relajada y unida.

Comentamos tu problema.

Desde Aprende Más podemos ayudaros, encontraremos la mejor solución.


Las rabietas y Los límites.

El ayudar al niño a comportarse de una manera aceptable y correcta es una parte esencial de su educación. La educación varía con la edad. No hay una manera universal y correcta de educar a los niños, pero los psicólogos de niños y adolescentes recomiendan las siguientes reglas:

1.- Generalmente, los niños quieren complacer (ayudar) a sus padres.

Los padres deben de integrar este deseo de complacer en sus actividades educativas con los hijos.

El mayor deseo del niño es “ser mayor”, parecerse a los adultos, ser uno de ellos. Los padres deben orientar este deseo hacia “AYUDAR”, son los adultos los que motivan al niño hacia los objetivos marcados (deberes escolares, limpieza en casa, aseo personal, etc.). Estas “ayudas” del niño poco a poco se irán convirtiendo en RUTINAS sanas que le darán seguridad y confianza, convirtiéndolo en un niño feliz.

Cuando los padres demuestran su alegría y aprobación (calurosamente) por el comportamiento que les agrada, esto refuerza el buen comportamiento del niño. Cuando los padres demuestran su tristeza y desaprobación (fríamente) por el comportamiento peligroso o desagradable del niño, tendrán mayor posibilidad de éxito cuando el niño sea mayor.

2.- La forma de corregir el mal comportamiento del niño o adolescente tiene que tener sentido para el niño (normas claras, concisa, concretas y cariñosas).

Los padres no deben acalorarse ni exagerar (ser congruentes), para que el niño o el adolescente sienta más adelante el amor y la buena intención del padre.

Los niños y adolescentes pueden hacer que sus padres se enfaden. Los padres deben tener autocontrol cuando están enfadados. Aunque un grito de "no" puede atraer la atención de un niño pequeño que está por cruzar la calle, puede conseguir intranquilizar al bebé que está llorando. Los niños mayores deben de saber lo que se espera de ellos. Los padres deben de ponerse de acuerdo y deben de explicarle claramente las reglas al niño o al adolescente. El mensaje debe ser claro (palabras que entienda), conciso (pocas palabras), concreto (sólo hacia una conducta concreta) y por ende CARIÑOSO (estar en la certeza de que es lo adecuado para la correcta educación del hijo).

3.- En nuestra sociedad heterogénea, donde existen tantas culturas y maneras de criar a los niños, cada familia espera un comportamiento diferente de sus hijos.

No todos los niños son iguales. A algunos niños se les puede permitir ir y venir cuando quieran, mientras que a otro se le pueden imponer horas fijas de volver a casa. Cuando los padres y los niños no están de acuerdo sobre las reglas, deben de tener un intercambio de ideas que los ayude a conocerse. Sin embargo, los padres son los responsables de establecer las reglas y los valores de la familia. Las rutinas sanas deben de imponerse de manera fría (sin teatros ni sentimientos) y consensuada (todos los adultos al cargo deben de estar de acuerdo e implicados en la educación).

4.- Evitar que el comportamiento indeseable comience es más fácil que ponerle fin luego.

Es mejor colocar los objetos frágiles o valiosos fuera del alcance de los niños pequeños que el castigarlos por romperlos. Los padres deben estimular la curiosidad dirigiéndola hacia actividades tales como hacer rompecabezas, aprender a pintar o leer.

5.- La educación de los padres hacia el comportamiento apropiado del niño puede ayudarlo a obtener el dominio de sí mismo que necesita para que sea responsable y considerado con otros.

El dominio de sí mismo o auto-control no ocurre automáticamente o de repente. Los niños pequeños necesitan que sus padres los guíen y apoyen para que comiencen el proceso de aprender a controlarse. El auto-control corrientemente comienza a los seis años. Cuando los padres guían y ayudan en el proceso, el auto-control aumenta durante los años escolares. Los adolescentes pueden experimentar y rebelarse, pero la mayor parte de ellos pasa por este período y llega a ser un adulto responsable, especialmente si desde la temprana edad han experimentado una buena educación.

6.- Las familias transmiten sus métodos de educación y sus expectativas a los niños de generación en generación.

Cuando los intentos de educar al niño no tienen éxito, puede ser beneficioso consultar con el psicólogo o el pediatra, para que nos ofrezca sugerencias sobre la educación del niño. Los psicólogos son profesionales especializados en el desarrollo y el comportamiento infantil, pueden darle información acerca de la manera de pensar y de desarrollarse del niño. También pueden sugerir métodos para modificar el comportamiento; con la paciencia de los padres y la ayuda de los profesionales cuando sea necesaria, puede allanarse el camino para que los niños aprendan lo que la sociedad espera de ellos y lo que ellos pueden esperar de sí mismos.

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