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La educación del “no” en la primera infancia (de los 8 meses a los 2 años).
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12/11/2011 22:45
El uso del “NO”:
- Refuerzo continúo de conductas y límites adecuados: basar la observación de los adultos al cargo del niño en los comportamientos convenientes, aplaudir y teatralizar el refuerzo de lo bueno. Fijar la atención y apoyar la conducta apropiada.
- ¿Cuándo?: cuan los niños son tan pequeños debes realizar un uso coherente de la palabra, debemos ser claros, concisos y concretos, es decir cuando el niño quiera alcanzar, morder o jugar con un objeto no apropiado debemos decirle muy despacio, sin alteración, mirándole a los ojos que es lo que no puede hacer (debemos bajar a su nivel, con mucha tranquilidad). Ejemplo: el niño juega con las llaves del coche y se las lleva a la boca, en el momento que las tiene en la boca decirle “No, las llaves a la boca No”, y se las retiramos de la boca, con un movimiento suave. Como se trata de educación, la frialdad y la observación debe ser continua y constante, es decir el niño intentará varias veces meterse el objeto en la boca, tendremos que ser nosotros los tutores los que, sin cansancio ni nervios, vayamos repitiendo las órdenes, todas las veces necesarias. Si el cansancio llega debemos desviar la atención del niño hacia otro objeto o persona. Si mostramos sentimiento (miedo, nervios, enfado, alegría) el niño detectara la situación como un juego e intentará provocarlo para jugar. No buscamos que lo haga perfecto, si no que vaya interiorizando normas de comportamiento. Recordar siempre que en estas cortas edades la búsqueda de conocimiento es constante y que es un síntoma de normalidad que el niño repita conductas (a nuestros ojos algunas peligrosas o inadecuadas).
- • ¿Cómo?: En estas edades el tono de la voz del adulto para decir “No” es muy importante, debe ser un “No” profundo, con una pequeña pausa, diferenciar el tono es el comienzo de la educación infantil. Debe ser un “No” con autoridad, no con enfado ni tristeza, sino con confianza, sabiendo en todo momento que es por el bienestar del hijo. Acompañarlo con gesto de cabeza suave, serio, frió, pero no enfadado. Recordar en todo momento bajar a su nivel y ser claro, conciso y concreto, al describir lo que queremos que deje de hacer.
- ¿Por qué?: La necesidad de límites en las conductas y comportamientos de los niños es imprescindible para su seguridad y tranquilidad. Es básico que los límites estén ajustados a las rutinas y características individuales de cada niño. Los limites bien formados dan seguridad a los niños, producen previsibilidad, es decir, el sabrá lo que puede o no hacer, le dará confianza, ayudara a crear un individuo feliz que cada día es más autónomo.
- La constancia y el consenso en el “No”: básico para la previsibilidad = confianza = control = seguridad= felicidad.
- Problema “la ambivalencia en la educación”: Es muy importante para que el trabajo realizado sea asimilado por el niño que no existan interferencias. El consenso entre los distintos adultos al cargo del niño es imprescindible, los límites, normas y rutinas deben de ser respetados por todos por igual. Si uno de los adultos incumple los límites crea un sentimiento de búsqueda en el niño, el cual buscará nuevos límites con mayor fuerza, surgirá un sentimiento de frustración por la inseguridad transmitida, visible en forma de llanto o rabieta.
- Pasos básicos para la implantación de Límites: Los límites deben ser claros, concisos, concretos, consensuados y cariñosos.
Enlace a la página web de la revista "SerPadres" donde se publicó el artículo:
http://www.serpadres.es/1-2-anos/educacion/como-decir-No-a-nuestro-hijo-para-que-lo-entienda.html
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