A la cama! Después de vacaciones.
dic
30
30/12/2011 8:10
"¡A la cama!". Después de vacaciones.

- Ahora que la vuelta al colegio está cerca, es importante que marquemos una hora fija para que nuestro niño se vaya a la cama y duerma las horas que necesita.
Establecer un horario para dormir todos los días es imprescindible, pues ayudará al niño a mantener una rutina y facilitará nuestras vidas como padres.
Tener rituales para dormir son maneras efectivas para empezar a formar los buenos hábitos. Un Horario fijo da seguridad a los niños, les permite saber lo que sucederá después y les mantiene descansados y fuertes
- Recuperar la rutina sana de irse a dormir.
En la vuelta “al cole” siempre existen nervios, se realizan muchos preparativos y hay muchas cosas nuevas que esperan.
El sueño es necesario reeducarlo, ir normalizando las horas de despertar y acostar, adecuándolas a los horarios del colegio (inicialmente ser más flexibles).
Aquí tenéis unas sugerencias sobre cómo ayudar al niño a que se duerma:
1º- Establecer una rutina que incluya un período de tranquilidad antes de la hora de dormir (ejemplo 10 minutos de cuento).
2º- Evitar o reducir al mínimo el acceso a la televisión o a los videojuegos antes de dormir.
3º- Establecer un horario para dormir todos los días, ayudará al niño a mantener una rutina.
4º- Permita al niño, si así lo desea él, que lleve un peluche o su manta favorita a la cama.
5º- Controlar que la temperatura en la habitación sea agradable y que la ropa sea cómoda.
6º- Consentir en dejar la puerta entreabierta, o un vaso de agua al lado de la cama, si el niño se lo pide.
7º- Evitar por todos los medios dormirse con el niño. Le hará más difícil acostumbrarse a dormir solo.
8º- No acudir cada vez que el niño llama o se queja. Si es así, le estará acostumbrando a llamar sin necesidad. Debes estar atento siempre y acudir solo cuando haya signos de problemas reales como las pesadillas o terrores nocturnos, ganas de ir al baño, el sonambulismo, etc.
Esas claves les ayudarán a dormir. Pero no hay que olvidarse de que de nada servirán si los padres no las establecen con seguridad. Los padres, antes de todo, deben estar muy seguros y convencidos de que lo que están estableciendo en sus hijos son hábitos sanos indispensables. Sino apenas serán actitudes o palabras vacías. El niño necesita sentirse seguro, si es posible, en todos los momentos del día, y especialmente en la hora de dormirse.
Los padres deben establecer rutinas consistentes en: cómo dormir a su hijo y cuál es la hora fija para acostarse.
- ¿Por qué a algunos niños les cuesta tanto irse a la cama? (Miedos, llevar la contraria, exceso de activación...)
Sabemos que el volver a la rutina de “Dormirse pronto” es uno de los momentos más difíciles del día. Es normal que ellos, por cualquier motivo, se resistan a dormirse. O porque desean estar más tiempo con sus padres, o con los hermanos, o viendo la tele, o jugando, o charlando y contando historias, etc. Pero, a los niños pequeños, hay que educarles en ese sentido para evitar mayores problemas después. Todo dependerá de los padres.
Es totalmente normal que se resistan, ellos lo que desean es seguir con el mismo ritmo de las vacaciones, pues estas son muy divertidas. Quieren ser mayores y, acostarse tarde, es algo que hacen los mayores; es imprescindible darles ejemplo y hacerles ver que los horarios están cambiando para toda la familia. Buscar la motivación y explicarles el por qué es necesario que se duerman antes.
- "Tácticas" negativas para que el niño aprenda a dormirse solo a su hora.
¿Qué no debemos hacer para evitar trastornos en el patrón de sueño?
- Ser excesivamente rígidos con los horarios de acostarse.
- Abrigarle en exceso.
- Darle demasiados alimentos por la noche.
- Dejar que se quede dormido fuera de su cama.
- Perder la paciencia si no consigue dormirse enseguida.
- Prolongar los mimos hasta el infinito.
- Convertir la cama de los padres en consuelo o premio en caso de despertarse por la noche.
- Poner la cama como castigo ( ejemplo: Si no te comes todo, a tu cama a dormir)
- Nunca hablar al niño de oscuridad, brujas o fantasmas relacionados con el momento de acostar (ejemplo: tenemos que dormir que vienen las brujas y te cogen)
- "Tácticas" positivas para que el niño aprenda a dormirse solo a su hora.
Cómo reeducar el hábito del sueño.
Para iniciar la modificación de los hábitos del sueño es básico crear un ritual alrededor de la acción de acostarse. Esta rutina debe ser un momento agradable que compartan padres e hijo y debe tener una duración entre 5 y 10 minutos. Consistirá básicamente en un intercambio emocional de tranquila información en relación al grado de comprensión del niño, realizada dentro de la habitación donde duerme el niño, como cantar una suave melodía, contar una pequeña historia, resumir lo realizado durante el día, o bien leer un cuento. El niño deberá estar informado continuamente del tiempo que le queda antes de que inicie su sueño. Posteriormente lo dejaremos en su habitación, en la cuna o cama y nos despediremos de él. Es básico que el niño esté despierto cuando se salga de la habitación. Hay que recordar que el niño aprende a dormir con aquello que los adultos le dan y que en sus despertares normales durante la noche, reclamará las circunstancias que él haya asociado con el inicio del sueño. Si el niño se duerme solo, volverá a dormirse solo cuando se despierte por la noche, pero si se ha dormido en brazos o bien "lo han dormido" meciéndolo, reclamara los brazos o el mecimiento.
Si la rutina es correcta, el niño esperará con alegría el momento de irse a la cama y encontrará fácil separarse de los padres cuando se vayan de la habitación. Ver la televisión antes de acostarse, aunque sea juntos, no es una buena actividad, porque no permite el intercambio personal. Leerle un cuento, o contar historias es mucho más recomendable. Es bueno que tenga junto a él su peluche, su mantita o su almohada. Se sentirá mas acompañado cuando le dejen solo en la habitación y sobre todo descubrirá que permanecen con él cuando se despierte por la noche. Es muy importante la regularidad en la rutina nocturna para preparar al niño para el sueño.
Una vez terminada la rutina los padres abandonaran la habitación, si el niño les llama, deberán seguir una tabla de tiempos de espera antes de entrar en la habitación, que ira aumentando de forma progresiva, siguiendo las técnicas conductuales de agotamiento y extinción de conductas inadecuadas, hasta lograr que el niño se duerma solo. Muy a menudo los padres quedan sorprendidos de la rapidez y efectividad de estos métodos, que puede producirse tras pocos días. Siempre se debe solicitar la ayuda y dirección de un Psicólogo Clínico especialista en problemas infanto-juveniles.
Siempre hay que tener presente que a un niño mal acostumbrado durante años es más difícil cambiarle los hábitos. El niño en crecimiento es un ser al que se le deben inculcar unos hábitos de sueño correctos, con tranquilidad y seguridad, para evitar posteriormente la aparición de múltiples distorsiones patológicas relacionadas con su sueño, que pueden dar lugar a divergencias y malestar entre los padres y repercutir negativamente sobre la salud familiar. El llanto repetitivo y continuo de un niño durante la noche, con múltiples despertares, es una de las "pruebas" mas duras de soportar.
El Psicólogo o especialista al valorar las alteraciones del sueño en los niños siempre tendrá en cuenta los siguientes elementos:
- Es necesario detallar la historia y evolución del síntoma de manera muy precisa, detectar factores precipitantes, psicológicos u orgánicos y determinar los elementos de mantenimiento del problema.
- Descartar de entrada los procesos orgánicos más frecuentes para cada grupo de edad que podrían distorsionar el sueño; cólicos, reflujo, infecciones, otitis, catarros, gastroenteritis, etc.
- El problema del sueño debe ser enmarcado dentro del ciclo de 24 horas ya que es muy probable que las distintas actividades diurnas influyan de forma clara en el sueño.
- La rutina del sueño los fines de semana o puentes.
Debemos de ser flexibles, los fines de semana suelen existir situaciones que nos sacan de la normalidad, como comidas y cenas con la familia o amigos, nos adaptamos a las nuevas situaciones y organizamos un nuevo horario. Nunca variar más de 1 o 2 horas el horario. Utilizar siempre un día completo antes del colegio para ajustar las siestas y la hora de acostar adecuada, acorde a los horarios del colegio.